Mostrando entradas con la etiqueta silencio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta silencio. Mostrar todas las entradas
viernes, 28 de agosto de 2015
140
Una vez un estornino azul luchador de vientos alisios y corrientes eléctricas, decidió subir al cielo a protestar. Cansado de su abandono, pidió clemencia a la tierra y le gritó:
Somos un ejército de 140 reclutas que vinieron a hacer ruido. 140 oportunidades para arrancar ese insulto preso de tus entrañas sin que nadie te quite las ganas. Para liberar tu furia, tu lado más temido e incluso tu empatía con terremotos que ni siquiera te aterran.
Somos 140 baldosas que se asientan en la zona de confort con el poder de hacer levantar a miles de sustos. 140 periodistas muertos a manos de islamistas que no tienen hueco en discursos. Somos 140 víctimas de manifestaciones que no vislumbraron luz en ningún túnel, vieron como unos guantes negros le obligaban a tragarse la lucha, por dos billetes más en huchas capitalistas.
Son 140 muros los que separan nuestras ideas de las suyas y aún así nadie ha sido capaz de desmoronarlos por si mordemos. Por si nuestras palabras son capaces de encontrar su pecho y no sentir bulto. Por si le da por pensar y verse con 200 mil celdas y 40 millones de presos. Y sí, también somos 140 putos poetas muertos, con fuego en mano que ni la más temible de las guerras civiles pudo apagar.
Es así como el gran estornino, que había puesto en pie a todas las nubes, añadió: si ellos tienen 140 maneras de callarnos, nosotros tendremos 141 motivos para quitarnos la mordaza.
martes, 23 de junio de 2015
70's
Hace como 70 primaveras las aceras soportaban transeúntes con pieles de señorita o con corbatas de caballero. Soportaban cada una de las pisadas de tacones de aguja, alpargatas o pies descalzos que daban forma al pavimento y a un gran tango que ya quisieran los del lejano país de la plata. Pasó el tiempo y años después llegó un otoño soportable entre ruedas que arrastraban tediosos ruidos y con ello vino la porquería que formaba contrastes en sus largas piernas. Aún así las cuerdas de su boca permanecían intactas de su sumiso aguante.
Más tarde incluso, tras el fordismo, el trabajo en cadena, Google y las grandes multinacionales aquellos pasajeros no demoraban en los brazos de las aceras, preferían fumar de pie y atenuar las luces de las calles con un hollín permanente. Curioso, incluso ni el mayor terremoto pudo destrozar bordillos y hacerlos hablar.
Pero de eso hace 70 primaveras y estamos en verano. Nadie se acuerda de ellas en su sentido más literal, nadie las llama por sus nombres de pila como salvacoches, andenes u orillas. De repente, sin aviso previo, empezó a ser marca de un estereotipo. Ese entonces creo que fue cuando se dirigió a mi, tras 70 silencios, y me dijo: "yo que he sido protagonista de películas neoyorquinas que acumularon premios y alabanzas, ya no me atrevería a mostrar ni el paseo de gracia de la bonita Barcelona."
"No hay dos caminos pequeña" siguió, "hay tantos caminos como personas queriéndose."
"No hay dos caminos pequeña" siguió, "hay tantos caminos como personas queriéndose."
Tras retener la mayoría de frases que soltaba la geosmina de aquella lluvia veraniega, pude comprender su hartazgo en que igual que las prisas hacen que se nos olviden las llaves al salir, la ausencia de respeto hace que hayan miles de miradas en avenidas, que provocan el evite de espejos, por miedo a ver la verdad y caer en armarios cerrados.
Las aceras han podido con cada pisada, salto, discusión... pero cuando se trata de amor, se rinden ante la decadencia. Y es que no nos sirve de nada los descubrimientos de Jefferson o los artículos de Kapuściński si se sigue pensando en armarios o aceras que marcan la diferencia.
Etiquetas:
blog,
blogger,
el refugio de mis manos,
escribir,
gay,
gaypeople,
imagínate,
ivorysamos,
literario,
literatura,
madurez,
mensajes,
minirrelatos,
orgullo,
orgullogay,
silencio,
susurro,
true,
verdades,
vida
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Deshazte de mi.
La guitarra suena, ella es la única que me mira mientras tus manos la miran a ella, haciéndola tuya. Hasta la nota más aguda y desafinada sonaba bien si eras tú quien me la dedicabas. Te amoldaste a ella y ahora te pertenece, sin embargo, pasaste tanto tiempo acariciándola que el movimiento desapareció de tu alrededor. Pasaste tanto tiempo sordo (por tu éxito), que te olvidaste de tu éxtasis, de tu marejada, de tu prioridad. Tanto, hasta el punto de que la ley me arrancó por inundar tu vida de mentiras que empezaron a afectar a lo que nunca te amoldaste como a aquella pobre, que ahora toca sola (con miedo) por si descubres que me busca y vuelvo a desordenarte.
Etiquetas:
blog,
blogger,
el refugio de mis manos,
guitarra,
imagínate,
infancia,
ivorysamos,
literatura,
madurez,
minirrelatos,
música,
rencor,
silencio,
soledad,
vida
martes, 17 de junio de 2014
Estamos solos.
Soledad. Tan querida por unos y tan odiada por otros. Aquella que nos tranquiliza, nos calma incluso nos duerme. Un 'solo' puede debiliarte ante la palabra 'peligro', pero puede hacerte más fuerte ante la compañía, la mala compañía. A la que le das tu todo y recibes su mitad. A la que lloras y a la que secas. Y es que es tan real que a veces se despista y viene y va. Soledad es que tu mayor miedo sea olvidarte las llaves y que nadie corra tras de ti, no cerrar del todo la puerta, es oir el aire y acompañarlo. Soledad es un baile sin miradas. Soledad es aquello que todos necesitamos, es descanso y es sueño. Es el fin de un camino pero el comienzo de otro. Que bonita la soledad cuando se necesita pero que desastre cuando sacia. Soledad, un sin sentido, la calma que alguna vez sentimos mientras soltamos palabras en susurro por miedo a que el ruido nos delate ante el silencio, que es lo único que acostumbra a escuchar, a escucharnos en soledad, para así no sentirnos tan solos.
Etiquetas:
blog,
blogger,
el refugio de mis manos,
escape,
ivorysamos,
literatura,
mensajes,
minirrelatos,
noes,
rencor,
silencio,
soledad,
solo,
susurro,
true,
verdades,
vida
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



