domingo, 2 de junio de 2013

Hasta siempre.


Existe un miedo enorme hacia las despedidas. Aquellas que siempre terminan con lágrimas, pero que nos indican que estamos avanzando y aunque duela es bueno dejar cosas atrás. Esta despedida, por la que hoy nos encontramos aquí, se repite todos los años y nunca falta ese nudo en el estómago por los que se van pero esa sonrisa por los que vienen nuevos. Hoy es el día en que nos graduamos, en el que se acaban las riñas de los profesores, el día en el que nos llevamos todos esos recuerdos que vivimos en este instituto con nosotros.
Lo cierto es que a todos no preguntaron alguna vez de pequeños que queríamos ser cuando fuéramos altos como para verlo todo. Unos quería ser pilotos de carreras, otros policías para acabar con el mal de la ciudad, en mi caso bailarina de salón para lucir trajes de colores. Y ahora con 18 primaveras, volvemos a ser niños, pues todos andan preguntándonos exactamente lo mismo. Contestada con una gran duda. ¿Pero quién quiere tener un futuro planificado? Seamos esos niños que cometían errores, porque llegará un día en que sepamos que queremos ser  y no tendremos que volver a esquivar esas preguntas de los mayores tan incómodas. 
Porque nos encontramos en el momento en el que no existe otro camino que el del error, donde nos enamoramos, donde en ocasiones bebemos más de la cuenta, donde no existe la seriedad. Porque ser joven es vivir en el reino donde no existen reglas. Por ello hagamos de este día un recuerdo, pero no uno triste, sino una tan hermoso que no podamos olvidar jamás.

1 comentario:

Mery* dijo...

Siempre las despedidas son complicadas y la mayoria dolorosas pero miralo por este lado todo adios es un nuevo hola

Por cierto tienes un premio en mi blog te dejo el link : http://unatormentaunmundoyunaidea.blogspot.com.es/2013/06/premioone-lovely-blog-award-las-reglas.html

un saludo